1 de octubre de 2018

En búsqueda de los Rolack

Me encontré con este apellido bien temprano en mi vida, al preguntarle a mi papá por el nombre completo de mi abuelo allá por mediados de los años 70. Me indicó que se llamaba Gustavo Adolfo Neumann Rolack e inmediatamente lo incorporé a mi acervo cultural familiar. Luego, cuando aprendí a leer, lo vi en la lápida en donde descansan los restos de mis bisabuelos en el Cementerio General de Los Ángeles.

No mucho más tarde lo volví a encontrar en el nombre de Juana Rolack, la segunda esposa de mi abuelo, quien estuvo presente en varios momentos de mi niñez, y con el nombre de los únicos hermanos de mi abuelo que alcancé a conocer, los tíos Frida, Otto y Oscar Neumann Rolack.

De alguna manera que no recuerdo, se me enseño que la Tante Juana y mi abuelo estaban emparentados, pero nunca lo tuve muy claro. No se conversaba mucho del tema. Lo que sí entendí fue que existían más personas con ese apellido, pero que no conocía y aunque se les mencionó eventualmente en más de alguna conversación, nunca tuve el gusto de conocer a nadie que llevara ese nombre. El origen de esa rama de la familia estaba en un hermano de mi bisabuela Dorotea Rolack, llamado Cristóbal, quien había viajado desde Alemania junto a mi bisabuelo Luis Neumann Klaas cuando estuvo esos años por allá y en donde había conocido a la que sería su futura esposa.

Posteriormente, a fines de 1988 recibimos la visita del primo de mi papá, Alberto Neumann, quien estaba iniciando un proyecto de genealogía de la familia y nos entregó un borrador para que lo pudiéramos completar con información faltante. Recién ahí conocí los nombres de mis tatarabuelos Cristóbal Rolack y Sofía Wilke, padres de Cristóbal y Dorotea, pero no había ningún antecedente sobre su ciudad de origen, por lo que no les dediqué más tiempo en mis investigaciones genealógicas.

20 años más tarde, en la celebración de los 150 años de la colonización alemana de Humán, tuve la suerte y gusto de conocer a varios Rolack, donde destaco a Lorena Rolack por su generosidad en compartir conmigo varios datos de la familia. Y ahí surgió la primera controversia. Según lo que ella había averiguado, el apellido materno de su ancestro Cristóbal era Schulz y no Wilke. Entonces, surgieron varias dudas y conjeturas. ¿Cristóbal y Dorotea eran hermanos solamente de padre y no de madre? ¿Se equivocó el tío Alberto en su investigación? Eso habría sido raro, ya que él entrevistó directamente a los hermanos de mi abuelo. Ya era hora de poner al día la investigación genealógica sobre la familia Rolack en Chile.

Al ya no estar vivos los hermanos de mi abuelo, el primer entrevistado sería el hermano mayor de mi papá, el tío Gustavo Neumann Kröll, quien me confirmó el apellido materno de Dorotea y Cristóbal: WILKE. Además, me nombró a los hijos de Cristóbal. Sin embargo, cuando en 2012 pude tener acceso a los documentos en línea del Archivo Nacional, encontré la posesión efectiva de los bienes de Cristóbal Rolack “CHULK” y Federica “BACLER MITER”, fechada el 26 de julio de 1929. Evidentemente, algunos apellidos estaban mal escritos (Schulz, Bächler y Schmieder), pero el documento era categórico en indicar que el apellido materno de Cristóbal era SCHULZ y no WILKE. Lo bueno del documento fue que corroboró los nombres de los hijos de Cristóbal, que años antes me había indicado el tío Gustavo.

PERO, encontré el registro de matrimonio fechado en la circunscripción de Lumaco el 31 de diciembre de 1889, de Cristóbal 2° Rolack y Federica Bächler en donde se mencionan los nombres de los padres de ambos. En el caso de nuestro estudio, los padres del novio se llamaban Cristóbal Rolack y Sofía WILKE.
Esta información la corroboré más tarde cuando Mónica Neumann Muñoz me facilitó el carné de identidad de su abuela Dorotea Rolack, donde hace clara mención de los nombres de sus padres (Cristóbal Rolack y Sofía Wilke) y además, la ciudad de origen de la familia: SALCHAU.

Bueno, ¿al final era Schulz o Wilke?

La duda me fue aclarada cuando encontré el registro de defunción fechado en Los Ángeles el 8 de abril de 1896, en donde el molinero Cristóbal Rolack de 36 años de edad, inscribe el fallecimiento de su padre Cristóbal Rolack de 67 años de edad, viudo de Sofía WILKE y también declara que el fallecido era hijo de Cristóbal Rolack y de María SCHULZ. Es decir, Cristóbal Rolack Schulz era el padre y Cristóbal Rolack Wilke, su hijo.
Entonces, resuelto el misterio. En el documento de posesión efectiva confundieron los apellidos paternos de ambos Cristóbal, pero surgió otra interrogante: ¿En qué momento llegó a Chile el padre de Cristóbal y Dorotea Rolack?

Para despejar esa incógnita, debí recurrir a los listados de pasajeros de los barcos que zarparon de Hamburgo a Chile, con ciudadanos alemanes. Ahí encontré la lista de pasajeros del vapor Menes, que zarpó de Hamburgo el 11 de noviembre de 1882, en donde se anotan a Christoph Rolack, molinero de 27 años de edad, proveniente de Salchau, en Magdeburg, y a Dorothea Rolack, de 18 años de edad, de la misma ciudad, con destino a Chile.
Encontré otra lista de pasajeros, del Vapor Roma fechada el 30 de noviembre de 1887 en donde se indica como pasajeros a Johann Rolack, de 57 años de edad y a su esposa Sophie, de 67 años, provenientes de Salchau. Les acompañó su hijo Johann Rolack, molinero de 27 años de edad, todos con destino a Talcahuano. Se deduce que Cristóbal viajó de vuelta a Alemania a buscar a sus padres.
Resuelta otra interrogante al descubrir con ambas listas de pasajeros, la llegada a Chile de los padres de Cristóbal y Dorotea, y corroborar la ciudad de origen de los Rolack. Sin embargo había un detalle en la lista del vapor Roma: a los varones se les indica con el nombre de pila de JOHANN, por lo que asumí que ambos se llamaban Johann Christoph (Juan Cristóbal).

Al tener certeza que mi tatarabuela Sofía Wilke había viajado a Chile, comencé la búsqueda de su registro de defunción, puesto que en el de su marido éste era sindicado como viudo. Efectivamente, lo encontré fechado en Los Ángeles el 14 de febrero de 1888, pero no aparecían los nombres de sus padres, ya que quien inscribió la defunción fue su yerno Luis Neumann Klaas y lo más seguro era que no supiera.
Más allá de eso, no pude averiguar. Salchau desapareció del mapa cual pueblo fantasma, ya que en 1937 todos sus habitantes fueron reubicados en los pueblos aledaños y sus edificaciones incorporadas a las bases militares que estaban alrededor, las que fueron bombardeadas en la Segunda Guerra Mundial, perdiendo la pista de todo vestigio de la existencia del pueblo.
¿Qué pasó con los registros? No tuve cómo averiguarlo hasta  2017, cuando Mónica Neumann Muñoz me facilitó un certificado de nacimiento de su abuela Dorotea, emitido en la ciudad de LETZLINGEN. Ahí descubrí que todos los registros de Salchau estaban allá y fue precisamente hacia donde dirigí mi búsqueda, pero no pude tener acceso a ellos recién hasta hace un par de semanas.

Los registros de Letzlingen están en línea solamente entre 1808 y 1874, por lo que es bastante limitada la búsqueda. Sin embargo, de los Rolack pude encontrar lo siguiente:

1) Registro de confirmación de Johann Christoph Rolack el 29 de marzo de 1874.

2) Registro de nacimiento de Marie Karoline Dorothea Rolack el 8 de junio de 1864, tal cual lo indicaba el certificado que enviaron a Mónica de Alemania.
3) Registro de nacimiento de Johann Christoph Rolack, el 13 de diciembre de 1859.
4) Registro de nacimiento de una hermana mayor que Cristóbal y Dorotea, llamada Anna Marie Sophie Dorothea Rolack, nacida el 23 de marzo de 1857.

5) Registro de nacimiento de un hijo muerto el 25 de enero de 1852. No le alcanzaron a poner un nombre.

En todos esos documentos aparecen como padres Johann Christoph Rolack y Marie Sophie Wilke. Sin embargo, del apellido Rolack fue lo único que encontré en Salchau o en Letzlingen, y como no había nada más, busqué los registros del apellido Wilke en la misma ciudad. Ahí encontré un par de datos más que orientaron mi búsqueda:

1) Registro de matrimonio de Wilhlem Ferdinand Wilke, zapatero en Neuhaldensleben, el 15 de noviembre de 1861. Se indica como hijo de Sophie Wilke y padre desconocido, nacido el 20 de febrero de 1844. Es decir, Marie Sophie Wilke tuvo un hijo siendo soltera.

2) Registro de defunción de Marie Karoline Wilke, el 19 de marzo de 1858, nacida el 23 de abril de 1844, hija de Dorothea Elisabeth Wilke, quien había fallecido en Lüderitz. Lo curioso de este registro fue que en las observaciones se indica como padres tutores a Christoph Rolack y a Sophie Wilke y a cinco hermanos: Ferdinand, Friedrich, Dorothee, Gustav y Marie.
3) De esta última, Marie Wilke, encontré el registro de confirmación del año 1867, pero indicaba su domicilio en Kolbitz.

La primera interrogante que me entregaron estos datos fue: ¿Qué haría que un matrimonio establecido, tomara bajo su tutela a 6 niños de otra mujer? La única respuesta que se me ocurrió fue que debían ser hermanas, por lo que reenfoqué la búsqueda en Lüderitz, pueblo que ya me era conocido porque de ahí son originarios los Neumann de mi rama.

Efectivamente, encontré el registro de defunción de Dorothea Elisabeth Wilke el 5 de octubre de 1855, dejando 6 hijos huérfanos y sus padres eran Johann CHRISTIAN Wilke y Dorothea Elisabeth Neumann.
Con esos antecedentes, busqué todo lo que pude de los Wilke en Lüderitz y encontré los siguientes documentos:

1) Registro de nacimiento de los 11 hijos de la mencionada Dorothea Elisabeth Wilke entre 1835 y 1853, todos sin padre conocido. De ellos sobrevivieron los 6 huérfanos adoptados por el matrimonio Rolack Wilke.

2) Registro de defunción de Johann CHRISTIAN Wilke el 17 de marzo de 1811, padre de Dorothea Elisabeth Wilke y esposo de Dorothea Elisabeth Neumann.

3) Registro de matrimonio entre Johann Heinrich Wilke con Dorothea Elisabeth Neumann, indicada anteriormente, el 26 de noviembre de 1813. Menciona a sus padres de ambos: Johann Martin Wilke y Dorothee Elisabeth Zandern, y Jacob Neumann y Dorothea Elisabeth Raneberg. Esta última era la hermana de Johann Jacob Neumann Raneberg, quien viajó a Chile con su familia en 1859 y se estableció en Los Ángeles.
Por la cercanía familiar, asumí que Johann Christian y Johann Heinrich eran hermanos, pero a la fecha no puedo comprobarlo, ya que necesito acceso a documentos anteriores a 1808.

4) Registro de nacimiento de Marie Sophie Wilke el 15 de julio de 1819, y sus hermanos Johann Christian, Marie Elisabeth, Catherine Dorothee, Anna Elisabeth, Anne Dorothee y Johann Friedrich, entre 1813 y 1827.
5) Registro de defunción de Johann Heinrich Wilke el 6 de mayo de 1836.

6) Registro de nacimiento de Wilhelm Ferdinand Wilke, el 20 de febrero de 1844, hijo de Marie Sophie Wilke, hija de Johann HEINRICH Wilke y Dorothea Elisabeth Neumann.

Con estos antecedentes demostré que mis bisabuelos Luis Neumann Klaas y Dorotea Rolack Wilke eran primos en segundo grado.

Pero ¿qué pasó con los Rolack?

Busqué por todas partes. Neuhaldensleben, Kolbitz, mencionados como posibles domicilios en los registros de Salchau. Seguí en Gardelegen, Ottersburg, Altenplathow, Elversdorf, Samswegen, Weteritz, Garlipp, Groß Schwarzlosen, en cuanto pueblo podían haber registros en línea y… NADA!!!

Hasta que en el mapa vi un pueblo un poco más alejado y más grande llamado Tangerhütte en el cual no había buscado, y ¡ahí estaban! Claro que en ese tiempo el pueblo se llamaba Väthen. De estos registros pude obtener los siguientes documentos:

1) Un matrimonio anterior que tuvo Marie Sophie Wilke con Johann Friedrich Köppe, el 10 de octubre de 1847.

2) Nacimiento de un hijo de ambos el 22 de enero de 1848, llamado Christoph Friedrich.

3) Defunción de Johann Friedrich Köppe el 20 de abril de 1848.

4) Matrimonio de Johann Cristoph Rolack con Marie Sophie Wilke, el 30 de noviembre de 1851. Los padres del novio: Johann Christoph Rolack y Catharine Dorothee HEILAND.
¿No habíamos quedado en que era SCHULZ?

Revisé de nuevo todos los registros pensando que se trataba de un error, pero no. ¿Serían otras personas con los mismos nombres? Tal vez, pero muy improbable por lo poco común de los apellidos. Definitivamente el apellido materno de Cristóbal Rolack “el viejo” fallecido en Chile era Heiland.

En el registro de matrimonio de Christoph Rolack y Sophie Wilke se indicaba que la madre del novio (Catharine Dorothee Heiland) había fallecido.

Seguí revisando en Väthen y encontré lo siguiente:

1) Registro de nacimiento de Cristóbal Rolack “el viejo” el 25 de marzo de 1829. Totalmente coincidente con la edad declarada en Chile al fallecer.
2) Registro de nacimiento de sus hermanas Dorothea Elisabeth y Anne Dorothee entre 1825 y 1831. En todos los documentos, la madre era de apellido Heiland. Ni rastros de Schulz.

3) Matrimonio de Johann Cristoph Rolack con Catharine Dorothee Heiland el 5 de junio de 1825. Se mencionan los padres de ambos: Johann Friedrich Rolack y Anna Elisabeth Pennigsdorf, de Väthen, y Johann Nicolaus Heiland y Anna Catharina Elisabeth Weyrich, de Salchau.
4) La defunción de Johann Christoph Rolack el 8 de junio de 1834.

Adicionalmente pude encontrar:

5) La defunción de Johann Friedrich Rolack el 30 de julio de 1812. En ella se menciona a su padre, Andreas Rolack, de la localidad de Schernebeck, cerca de Väthen.
6) La defunción de Anna Elisabeth Pennigsdorf el 25 de noviembre de 1819.
Seguimos la pista de los Heiland en Salchau, pero hasta ahora solamente he dado con los hermanos de Catharine Dorothee entre 1802 y 1815; y dos hermanos de Nicolaus.

Pero la incógnita sigue. ¿De dónde sacaron en Chile que el apellido materno de Cristóbal Rolack (el viejo) era Schulz?

No podía encontrar la defunción de Catharina Dorothee Heiland, pero lo que estaba claro era que había ocurrido entre 1834, cuando falleció su marido Johann Christoph Rolack, y 1851 cuando se casó su hijo.

Considerando que al fallecer Johann Christoph Rolack en 1834, sus hijos tenían entre 5 y 8 años, por lo que era lógico según la época, que la viuda se volviera a casar. Pensé. ¿No se habrá casado con alguien de apellido Schulz? Y busqué los registros de matrimonio de todos los Schulz (o Schulze) entre 1834 y 1851…

… y lo encontré.

El 7 de marzo de 1835, Catharine Dorothee Heiland se casó con Johann Christian Schulze y tuvieron 3 hijos entre 1835 y 1841. Del último hijo debió quedar muy debilitada, ya que falleció el 1 de diciembre de 1841 en Väthen, con el nombre de Cahtarina Dorothee SCHULZE.
Cuando Cristóbal Rolack Wilke inscribe el deceso de su padre en Chile en 1896, le preguntaron el nombre de los padres del fallecido. Evidentemente, como su abuela falleció con el apellido Schulze (que indistintamente se escribe Schulz), declaró ese apellido en el registro, ya que hasta hoy la usanza alemana es que la esposa lleve el nombre del marido.

Queda entonces aclarado el misterio y de paso pude hacer un viaje virtual hacia Alemania y hacia el pasado en busca de mis ancestros Rolack.

Espero que la demás descendencia pueda disfrutar también de esta aventura, complementada con el ÁRBOL GENEALÓGICO DE LOS ROLACK y así recordar a nuestros ancestros quienes abandonaron su patria hace tanto tiempo, en busca de un futuro mejor para sus descendientes.

Arturo Neumann Bravo, en la Araucanía a 1 de octubre de 2018.


29 de julio de 2018

La colonia de Humán. El verdadero inicio de la colonización de La Frontera.


Humán, fue una colonia de alrededor de dos mil cuadras, creada por decreto el 17 de enero de 1859 en las afueras de la actual ciudad de Los Ángeles y figuró hasta 1871 como el puesto de avanzada de la colonización y la civilización, en la frontera norte de los territorios dominados por los indígenas.

Se estableció bajo la estrategia primaria que sostenía que una colonia extranjera era mejor que un fuerte militar para establecer una base sólida y para reducir el bastión de insubordinación frecuente en la zona fronteriza de ese entonces, que minaba el avance civilizador hacia el sur del país, sobre todo luego del levantamiento de 1859 de los pehuenches de Antuco y los mapuches montados del sur.

La colonización extranjera era también una manera de apoderarse de las zonas no incorporadas al dominio efectivo de la República, de poner vastas zonas inexploradas en valor de manera rápida y económica, mediante la combinación de la ocupación militar y el trabajador de la tierra, ya sea en entidades distintas o aglutinadas en uno solo. Al final de medio siglo de proyectos tanto grandiosos como inútiles, o de promesas hayan sido éstas cumplidas o vanas, la colonia Humán fue el primer intento serio de ocupación en el flanco norte de La Frontera.

Para esa época la zona de Los Ángeles se consideraba como una zona fronteriza y es por eso se incluye dentro del decreto de creación de la Provincia de Arauco el 2 de julio de 1852, que comprende los territorios indígenas al sur del Bio Bio y cuya capital fue precisamente la ciudad de Los Ángeles.

Esta Frontera era un refugio de rebeldes, que abarcaba un área que iba más o menos desde la cuenca del Bio Bio hasta el curso medio de río Cruces y recién para la década de 1860 se inició la penetración que llevaría los límites hasta la línea fortificada de Malleco por el norte y hasta el río Toltén por el sur, considerado en la propaganda de reclutamiento en Europa, como el último avance de la civilización. Sin embargo, esta supuesta zona fronteriza jamás fue un bastión inexpugnable, en donde estaban de un lado los blancos y del otro los indígenas, en su mayoría pacíficos y sus crueldades casuales y exageradas por las necesidades de expansión. Al contrario. Era cruzada frecuentemente en ambos sentidos por hordas de comerciantes sin escolta alguna, o por cuatreros y fugitivos de la ley.

Ya en noviembre de 1851, el ministro Antonio Varas había indicado a Vicente Pérez Rosales, entonces en pleno conflicto por el hacinamiento de los colonos de Valdivia, por la poca disponibilidad de tierras, que el gobierno creía que algunos colonos de esa zona podrían mudarse a Concepción, Laja y el potrero de Humán en la jurisdicción de Bío Bío, incluso si continuaban los problemas, podría enviar a los inmigrantes a estas nuevas tierras y abandonar por el momento la idea de colonizar Valdivia. Esa idea no prosperó debido a la solución posterior de adelantar la colonización a orillas del lago Llanquihue.

La idea de traer colonos extranjeros a los potreros de Humán, en línea con las facultades otorgadas al ejecutivo por la ley de noviembre de 1845, resurgió y tomó forma en 1856 y le debe mucho al en ese entonces denigrado y criticado experimento de Llanquihue, pero que gracias a esos fracasos iniciales da sus primeros frutos, en este caso reflejado en la familia Kröll.

A pesar de haber viajado con sus compatriotas tiroleses destinados a la zona de Frutillar, Bartholomaeus Kröll prefirió establecerse con su familia mucho más al norte, en la colonia de Humán recientemente formada por 38 familias de varios países alemanes tales como Brandeburgo, Brunswick, Hesse, Silesia, Tirol y Gross-Meseritz en Moravia. Ellos fueron los pioneros de la verdadera Frontera.

Antes de 1859, este terreno era solo un vasto potrero lleno de pajonales y pantanos entre los esteros Paillihue y Quilque, sin interés para ningún particular, destinado al pastoreo de los caballos del ejército por lo que hasta esa fecha nadie lo había reclamado al Estado. Luego, la mitad del terreno se convierte en tierra de colonización al ser subdividido en una cuarentena de hijuelas destinadas a extranjeros.

El decreto de fundación consideró la entrega a cada colono, de una escritura de propiedad bajo las mismas condiciones que en Llanquihue. La venta o asignación del lote también estaba sujeta a las mismas obligaciones, así como también los mismos beneficios tales como alojamiento a la llegada, transporte a la hijuela asignada, asignación diaria y pensión mensual de 30 pesos durante el primer año, suministros y asistencia en especie reembolsables por 1/5 cada año, deducibles de aduanas etc.

Sin embargo, hubo dos diferencias: La primera fue que los tamaños de los lotes eran la mitad que en el sur, es decir, 12 cuadras por cabeza de familia más 6 cuadras por cada hijo de más de 10 años. Seis meses después, los lotes se reducen a parcelas de 8 cuadras por jefe de familia más 4 cuadras por hijo, bajo el pretexto de la mejor fertilidad del suelo y la proximidad de una ciudad y por ende a un mercado. En segundo lugar, en materia fiscal no hubo cláusulas de exención como el diezmo, patentes, obligaciones militares y todos los demás impuestos a los que estaba sometida la población chilena.

Esto no se debió a omisiones, restricciones o violaciones voluntarias de las disposiciones de la ley de 1845, ya que Humán estaba más allá del Bio Bio y la ley de colonización entendió como límite específico ese río y no su cuenca. Por lo mismo, esta situación no otorgó los colonos los derecho, favores y franquicias de Llanquihue y de ahí fue que surgieron algunos malentendidos de los que Pérez Rosales fue el único responsable. Para él, el río no era una línea divisoria y recluta indiferentemente y en las mismas condiciones para Humán y para el Sur, ofreciendo las mismas ventajas y considerando que el reclutamiento era lo suficientemente difícil como para obstaculizar el proceso con consideraciones sutiles. Pérez Rosales, aún en Alemania reclutando nuevos colonos, le escribió sus observaciones al ministro Ovalle, cuya respuesta fue la del típico funcionario burocrático estatal, tan interesado en el desarrollo como cerrado a la realidad.

Ovalle advirtió sobre la ubicación de la colonia al norte y no al sur del Bio Bio. Especificó además que los colonos debían pagar impuestos, poco, ciertamente, pero consideró que era una cuestión de principios. Para el reembolso al Estado del dinero gastado en ellos, fue de 1/5 cada año, pero aquí desde el segundo año en adelante, a diferencia de Llanquihue, que iniciaba el tercero. Es decir, a los colonos NO SE LES REGALÓ NADA. Todo debieron pagarlo al Estado.

Era de suma importancia evitar cualquier contradicción entre la oferta hecha por el gobierno y lo que efectivamente recibirían los colonos, por supuesto, esta situación fue una verdadera sorpresa para los recién llegados y por ende, no contribuyó para nada a la promoción de la colonia.

Antes de 1857 ya había al menos 10 familias alemanas en Los Ángeles. En 1854 figuraban el Dr. Hantelmann y herrero Klix; dos años más tarde, Augusto Krämer, carpintero que había abandonado el fallido proyecto de Bellavista en la zona de Valdivia, entre otros. A estos les siguieron 4 grupos de colonos tentados por la oferta del gobierno. En total, 36 familias de las cuales 4 llegaron a partir de marzo de 1859, una docena en junio, 10 instaladas el 22 de octubre y las otras a principios de 1860.

A excepción de los colonos procedentes de Brandenburg que vinieron en el bergantín Inca, la decisión de agruparse en la colonia no fue inmediata, sino que demoró entre 6 meses y un año, deambulando entre el Bio Bio y el Malleco, o recibiendo más familias de Valdivia o Llanquihue. Tal fue el caso de los Horn, los Kressin o los Wegner.

Los lotes de terreno no fueron sorteados ni otorgados por orden específico, sino que en la medida que fueron llegando los colonos, escogieron las mejores parcelas, dejando las más malas para los que arribaron al final. Sin embargo, la colonia muy rápidamente fue creciendo atrayendo nuevos colonos desde Valdivia o desde las zonas rurales de Angol, Mulchén, Renaico o Nacimiento, incrementándose las solicitudes de lotes entre 1868 y 1870. La razón de ello, según Wilhelm Jacobs, fue la inseguridad general. Él describe en su diario a su llegada a la colonia, que todos los pueblos de la región estaban expuestos perpetuamente al ataque de los indios y las familias aisladas en los campos vivían en constante amedrentamiento y preocupación. Por lo mismo, Humán en esa época representó un oasis de paz. Esta experiencia concluyente contrasta con los otros ensayos aislados de colonización a lo largo de la línea del Malleco.

En 1870 el ingeniero Teodoro Schmidt se encargó de dividir en 80 lotes adicionales el resto del potrero y los beneficiarios de esta nueva repartición fueron en primer lugar los colonos nacionales de Los Ángeles, a los que se le sumaron en segundo lugar colonos ingleses, que no permanecieron mucho tiempo en la colonia, como los Robinson, Buttler, Kelley, Wood, Squires, Fields, etc., y en tercer lugar, por lo menos la mitad de los hijos de los primeros colonos de alemanes registrados en la lista de espera, como los Bartheld, Drapela, Kröll, Neumann, Stark, Dittus, Busch, Fritz, Krämer, Vyhmeister, etc. Al no haber suficientes tierras, muchos de estos hijos de colonos emigraron a otras zonas del país, principalmente al recién abierto territorio de colonización de Angol y posteriormente al resto de la Araucanía.

El resultado aparente fue una rápida prosperidad, pero no sin cierta reticencia de parte de las autoridades, como lo prueban dos informes de Urrutia con solo un año de distancia. El primero, del 4 de mayo de 1872, enfatiza el paciente trabajo del colono, el orden y la distribución de las quintas y celebra la influencia de Humán en todo el departamento de la Laja. Al año siguiente indica que el trabajo colono siempre es valioso, pero manifiesta tendencias egoístas, oculta sus actividades y conocimientos cuidadosamente, que solo los comunica de mala gana a los nacionales y solamente si hay una necesidad, se pone en contacto con ellos.

Las fuentes y referencias chilenas se detienen en los límites de la colonia sin penetrar en su interior, viendo solamente los efectos e influencias hacia afuera, sin siquiera sospechar crisis internas.

Humán era lo opuesto a una colonia de amigable. Durante tres cuartos de siglo, fue un espacio cerrado donde existieron muchas disputas, precedidas en su mayoría por discordias nacidas en los barcos durante el viaje a Chile. La mala distribución de las tierras o problemas de límites, fortificaron aún más las divisiones y con el tiempo aparecieron las distintas facciones rivales. Estas diferencias pudieron también deberse a las particularidades y antagonismos propios de las zonas de origen de los colonos, como por ejemplo, las rivalidades entre los originarios de Hesse y los Westfalianos, o los prusianos con los de Europa Central. Al final se trataba de la eterna diferencia entre riqueza y pobreza, las diferencias religiosas, las afinidades personales y las antipatías insuperables que terminan por encerrar a cada grupo en la dureza y la desconfianza hacia los demás.

El resultado de lo anterior fue un sorprendente desastre que terminó en convertir a la colonia Humán en un agregado de grupos rivales que evitaban todo contacto y que a los 20 años de su formación quedó atrapada en el odio, además de la consecuente endogamia y consanguinidades, de la que solamente tres familias pudieron librarse al ser más abiertos a sus vecinos.

Este comportamiento era generado, por un lado, simplemente por la codicia y el afán de hacer rápidamente alguna fortuna. Como consecuencia, los niños que fueron naciendo y creciendo eran utilizados tempranamente en las labores del campo y así enriquecer el clan familiar. A nivel espiritual, no existía nada que aglutinara a los colonos alrededor de una fe. Al contrario, se encontraban completamente desamparados y la primera generación nacida en Chile era totalmente analfabeta, incluso el terreno reservado para la escuela fue utilizado para labores agrícolas que generaban utilidades.

Por otro lado, esa desconfianza hacia los vecinos chilenos fue acrecentada por los continuos engaños a los que fueron sometidos los primeros colonos, al venderles bueyes con los cachos quebrados, es decir, inútiles para las labores agrícolas, carretas en mal estado, harina vencida, madera apolillada, sin dejar de mencionar los habituales robos, golpizas, asaltos, violaciones y hasta asesinatos cometidos contra los recién llegados. Bajo ese régimen, y al no existir ninguna garantía de seguridad, era natural que la comunidad se encerrara en su propio mundo y se aislara de la influencia criolla y resolvieran sus problemas a su manera.

Esas son las razones por las que la colonia Humán fue una isla lingüística, agrietada y estancada internamente, sin ósmosis con el exterior, sin un líder que pudiera resolver los problemas, sin un guía espiritual, sin ideales, cuya consecuencia en el corto plazo fue por supuesto, la inercia, la desculturización, la desaparición de los valores; pero curiosamente todo ello no se reflejó hacia el exterior.

Este caos interno será revertido en 1881, cuando ya casi todo parecía consumido por el odio. Desde Puerto Montt llegó el pastor Schenk, quien fue el artífice de la renovación de la colonia y de la regermanización de sus integrantes, estableciendo un directorio y además reclutó en Alemania a un maestro de escuela de 27 años, Benjamin Möhrlen, quién permanecerá en la colonia durante 30 años. Schenk fue para Humán lo que Pfaff fue para Contulmo y Junginger para Frutillar. En un año ya había una nueva cultura alemana y una fe orientada al concepto en que todo el trabajo es un servicio divino.

La colonia Humán escapó así del hundimiento y los sobrevivientes hacia el año 1916, Daniel Kröll de 75 años de edad, Johann Fülla, de 87 y Luise Müller, de 91, pudieron dar su testimonio de las fases del declive y luego de la satisfacción de recuperar y conservar la prosperidad económica colectiva, que ha caracterizado a la idiosincrasia alemana.

Para ese año quedaban 3 grupos de colonos, conformados por 56 familias fieles a la tradición alemana, 7 recuperables y 37 perdidos definitivamente para la idiosincrasia, sumando en total, 410 personas.

El primer grupo de colonos poseía 77 casas o mansiones, en donde 16 familias tenían al menos 2 casas y empleaban a 127 trabajadores chilenos en una superficie sumada de 906 hectáreas. Este grupo incluye a los colonos Bartheld, Baier, Drapela, Lammich, Neumann, Rogge, etc., y a 43 artesanos y comerciantes tales como hermanos Jakobs, Georg Stöber, Alfred Wechsler, Wilhelm Oberg, etc. Muchos se habían unido a las familias alemanas de Los Ángeles, cuya área urbana se extendió hacia los límites occidentales de la colonia. En la segunda categoría, tres familias no tenían nada y 4 eran dueños de 63; 25; 19 y 13 hectáreas respectivamente. El grupo restante, vivía en una depresión económica innegable, en una completa asimilación y a veces el anonimato social, ya que 25 familias que vivían de las labores agrícolas no pudieron prosperar y 12 de ellas eran propietarias de una superficie sumada, que apenas superaba las 200 hectáreas de terreno.

Solo dos familias destacaron por haberse enriquecido mucho: la de Daniel Kröll, llegado en 1859, llegó a tener más de 3000 hectáreas en la región y más de 120 familias chilenas a su servicio. La otra es la de Luis Dittus, titular de mil hectáreas, de quien no hay mucha más información.

A pesar de que el avance civilizador de la colonia Humán hacia el sur, se vio interrumpido desde el principio por los levantamientos indígenas que se acrecentaron hasta terminada la Guerra del Pacífico, no fueron pocos los inmigrantes que vieron a la ciudad de Los Ángeles y sus alrededores, como un polo de desarrollo agrícola, comercial e industrial, gracias a la presencia de los colonos alemanes establecidos en 1859. Nuevas familias desertoras del proceso de colonización de la Araucanía fueron estableciéndose alrededor de la antigua colonia angelina, incorporando distintas nacionalidades como suiza, italiana, alemana, etc., a la riqueza cultural y al desarrollo de la zona del Bio Bio.

Fuente: Jean-Pierre Blancpain. Les Allemands au Chili (1816 - 1945).
Adaptación: Arturo Neumann Bravo.

25 de junio de 2017

Paillihue. Historia antigua e identidad.

Introducción.

Cuando me preguntan de dónde soy, siempre digo con orgullo que soy de Los Ángeles, a pesar de haber nacido en Collipulli y de haber dejado de vivir aquí más de la mitad de mi vida. Con el mismo orgullo también digo que casi toda mi etapa como angelino la viví en los campos de Paillihue. Hice el Kinder y el Primero Básico en la Escuela N° 60, bajo la dirección de don Gilberto Cabezas, de quien hoy casi nadie se acuerda, pero yo aún lo veo llegar en su camioneta Chevrolet 51 azul.

Entre el barrio y la escuela recuerdo a muy pocos amigos de infancia, dado el paso del tiempo y los estragos que hace en la memoria. Son más los rostros que los nombres, pero los mantengo en mi mente. ¿Qué habrá sido de ellos? Mi madre, profesora de enseñanza Básica de la misma Escuela 60, posteriormente llamada E – 922, entre 1972 y 1993, aún es reconocida por sus alumnos “Paillihuanos” y la recuerdan con cariño en donde la encuentran.



Recorrí las calles Santiago Barrera, Los Gladiolos, Balbino Sanhueza, René Schneider, Teniente Merino, René Sepúlveda o Edmundo Arellano, donde estaba mi escuela… ¿Quién no fue a comprar al negocio de la señora Raquel? ¿O la herrería de los Paredes? (¡Herrería, pues! De esas de verdad…) El tradicional boliche El Tiburón, o los inicios de Super Pan… Por supuesto los inolvidables viajes en micro hasta paradero de la “Paillihue Avellano” en la esquina del retén, en calle Los Carrera, para luego irme a pie por un pedregoso camino El Peral, dirección que aún mantengo en el Registro Electoral... Claro que esa dirección ya no existe. Hoy sería algo así como Francisco Encina, entre Andrés Bello y Alberto Blest Gana. Ya no recuerdo bien dónde quedaba la entrada del campo. Lo cierto es que uno no se sentía en Paillihue si no se cruzaba el río por ese puente peatonal metálico, con base de madera al que le faltaba una que otra tabla...


Pero más que latearlos al hablar de mis recuerdos, quiero dedicarme a dar a conocer lo que he logrado encontrar hasta el momento sobre la historia de Paillihue. ¿Cuándo se formó? ¿Quiénes fueron los primeros propietarios? ¿Quiénes fueron antes? Son preguntas que forman parte de nuestra identidad territorial, de nuestro entorno, nuestro micro cosmos que hace que miremos al pasado para remontarnos al futuro. Fue precisamente al dedicarme a estudiar mi propia historia familiar, cuando me encontré con la historia de Paillihue y la que quiero compartir con ustedes y a la vez invitarlos a re descubrir sus propias historias familiares.

Significado.


Paillihue, según el Diccionario Geográfico de la República de Chile (1899), es un “riachuelo del departamento de Laja que nace en la parte oriental de la comarca de Umán; corre al S.O. vecino por el sur a la ciudad de los Ángeles y va a morir en la derecha del Duqueco, rodeando por el oriente el cerro de Mesamávida. Es de unos 20 kilómetros de curso y de poca agua ordinariamente. Sus riberas comprenden fundos de su mismo nombre. Se dice también Pallihue, y es tal vez uno y otro inmutación de palihue, espacio llano o patio.

Según otros, viene de la voz mapuche “Palinhue” que es el lugar donde se juega Palín o chueca. Dado lo plano de los potreros del campo donde me crié, creo que califican para tal efecto.

Primeros dueños de las tierras.

No es para nada extraño pensar que en la zona de Paillihue hubiera asentamientos mapuches, ya que no fueron pocos los hallazgos que encontré en mi niñez que demostraban su presencia. Piedras horadadas, toquicuras, restos de cerámica indican la actividad de los pueblos originarios en la zona. Sin embargo, la referencia documental más antigua que encontré hasta ahora sobre propietarios del sector, fue el testamento de doña Clorinda Riquelme y del Río (1824 – 1898), viuda de José María de la Maza y Mier, fechado en Concepción el 5 de julio de 1898, en donde expresamente indica “Lego a mi nieta Amelia Maza de Padilla cinco mil pesos i el fundo Palihue ubicado en el Departamento de La Laja.

Doña Clorinda era hija de don Manuel Riquelme de la Barrera y Vargas Machuca, medio hermano de doña María Isabel Riquelme Meza, y por tanto, prima de don Bernardo O’Higgins Riquelme. Se casó en Los Ángeles el 14 de agosto de 1838 con don José María de la Maza y Mier (1811 – 1875), siendo los padres de don Juan Adonai de la Maza Riquelme (1851 – 1851), padre de la mencionada heredera María Amelia de la Maza Aguilera, casada con el General de División don Tulio Padilla Anguita.

El 29 de enero de 1909, doña Amelia de la Maza vendió a crédito el fundo Paillihue a don Alberto Kleinknecht, quien antes en 1887 se había desempeñado como el primer profesor del Colegio Alemán de Temuco.

Posteriormente don Alberto dio el fundo en garantía junto con otras propiedades, a mi bisabuelo don Daniel Kröll Wechselberger colono alemán de padres austriacos, el 3 de julio de 1911 por ser este último aval en un préstamo que tenía el señor Kleinknecht con el Banco de Chile.

La Población Siglo Veinte.

Luego, el 17 de enero de 1914, un señor dedicado a la compra – venta de inmuebles, don Balbino Sanhueza, obtuvo en cesión de don Alberto Kleinknecht de una parte del fundo Paillihue, “con el único fin de formar una población que se denominará Siglo Veinte, ocho manzanas de terreno, que medirá cada una de ellas ciento veinticinco metros por cada uno de sus lados y el terreno suficiente para la formación de calles con el ancho acostumbrado, terreno que se halla hubicado dentro de la quinta del señor Kleinknecht, situado al lados sur del estero Paillihue y deslinda en general por el poniente, camino público que de esta ciudad conduce a Villucura y otros puntos, y con sucesión de don José del Carmen Pulgar, por el sur, camino que de esta ciudad conduce al Pino, Peral y otros lugares y por el norte con el estero Paillihue y oriente, más terrenos del señor Kleinknecht.” Es decir, lo que hoy llaman “Paillihue antiguo”, entre las actuales calles René Schneider, Francisco Encina, Los Carrera y el estero Paillihue.

Así es que legalmente, Paillihue está de aniversario los 17 de enero con flamantes 103 años, puesto que éste es el documento legal más antiguo que he encontrado, que menciona la primera población urbana de nuestro barrio, el cual se encuentra inscrito en el Conservador de Bienes Raíces en el número 427 fojas 218 a 219 del año 1914. Espero que los dirigentes actuales consideren esta fecha dentro de sus actividades, por lo menos hasta que algún historiador calificado encuentre otro documento anterior que indique lo contrario. Lamentablemente nos perdimos el centenario.

Continuando con la historia, don Daniel Kröll, quien era el fiador o aval del señor Kleinknecht, debió autorizar el contrato de cesión con don Balbino Sanhueza el 4 de marzo de 1915 y “consintió en la venta de los sitios que hagan los señores Kleinknecht y Sanhueza y se dijo expresamente por él, que cada comprador de sitio de esa población queda libre de gravamen…” Es lo que expresa el documento de esa fecha.

Los primeros propietarios de sitios.

Entre 1914 e inicios de 1915 se vendieron alrededor de 30 sitios, pero al parecer, los negocios del señor Kleinknecht no fueron muy fructíferos, o los fondos de las ventas no se destinaron a pagar la deuda, por lo que el 29 de marzo de 1915 don Daniel Kröll le embarga la garantía firmada en 1911 por no pago, quedando fuera del embargo los sitios ya vendidos a particulares entre el 6 de mayo de 1914 y el 4 de enero de 1915, realizándose finalmente la venta judicial en favor del señor Kröll, el 14 de mayo de 1915. Los nombres que logré recopilar de estas primeras adquisiciones son los de Tomasa ArratiaJosé Celestino Delgado, Genaro Fernández, José Miguel Freire, José Mercedes González, José Mercedes Guajardo, Luis Olivares y el señor Isaías Quijada.

Inmediatamente el 19 de mayo de 1915, don Balbino Sanhueza, seguramente para no perder su legítimo negocio, compró a Daniel Kröll todos los derechos que le correspondían de las ocho manzanas de la Población Siglo Veinte, a crédito, por supuesto, quedando el comprador en absoluta libertad para seguir la venta de los sitios, libres de gravamen una vez adquiridos por sus nuevos dueños, siendo en esta etapa el primer adquiriente de varios de estos sitios don Felipe Santiago Barrera Sáez, el 24 y el 28 de mayo de 1915, al que se sumaron nuevamente doña Tomasa Arratia, doña Estefanía López, Felidor Abello, Marcos Arratia, Celestino Delgado, Zenón Delgado, José Eucarpio Figueroa, otra vez don José Miguel Freire, José Mercedes González, José Miguel Guzmán, Alberto Jara, Marcos Segundo Jara, Ramón Lagos, Anselmo Larenas, Zenón IturraIsaías Quijada Jara, José Domingo Riffo, Alberto Ríos Poblete, José Santos Saavedra, José Segundo Salazar,  Bartolo Sánchez y Vicente Clodomiro Solar, comprando entre todos un total de 56 sitios entre el 22 de mayo de 1915 y el 24 de mayo de 1916.

Como posiblemente los fondos iban directo a pagar la deuda que tenía don Balbino Sanhueza con Daniel Kröll, el 11 de agosto de 1916 don Alberto Kleinknecht interpone una prohibición de enajenar los bienes embargados en contra de este último, pero como ya había vendido anteriormente los derechos a don Balbino, éste siguió vendiendo los sitios de la futura Población Siglo Veinte, sin hacer caso de la prohibición, incorporando a nuevos dueños como don José Luis Alarcón, Luis Berrocal, José Heriberto Contreras, Juan de Dios Esparza, José Eucarpio Figueroa, nuevamente don José Miguel FreireZenón Cristóbal Freire, Marcos Hernández, otra vez Zenón Iturra, Froilán Jara, Honorio Lagos, Ricardo Meneses, Ruperto Ramos, Candelario Seguel, Armando Solar, Clodomiro Solar, Teodosio Solar y Juan Manuel Torres, que en conjunto sumaron 69 nuevos sitios. Se menciona en algunas escrituras un deslinde de un señor Cid, pero a la fecha no he encontrado ninguna escritura que lo vincule a la compra de sitios en la población. 

¿Cuántos de esos primeros propietarios tienen aún descendencia en Paillihue?

El 20 de septiembre de 1929 fallece don Balbino Sanhueza, dejando el proyecto de la Población Siglo Veinte inconcluso, legando sus propiedades a sus hijos naturales, Nieves, María Carmela, Cristóbal Sanhueza y Manuel Claro. Dentro de estas propiedades existen alrededor de 50 sitios en la población Siglo Veinte, que fueron parte de un embargo realizado el 4 de septiembre de 1930 a la sucesión de Balbino Sanhueza, en favor de doña Rosa Filla Gacitúa, hija de Johann Fülla, colono austriaco avecindado en la Colonia Humán en 1859, quien sería la última propietaria de los terrenos restantes de la población Siglo Veinte, registrada en los documentos del Archivo Nacional hasta el año 1934. Investigaciones posteriores nos indicarán quiénes fueron los siguientes dueños de los sitios de Paillihue antiguo. 

En la vorágine de la vida, de a poco fueron conformándose los sitios y quintas del Paillihue antiguo de principios del siglo XX. Mis abuelos llegaron a vivir a la quinta que estaba frente al retén de carabineros (hoy Supermercado A Cuenta), a finales de la década de los 30, naciendo mi papá en 1940 y yo en 1969, siendo Paillihue mi primer hogar. En 1972 nos trasladamos a la casa que construyó mi papá en el campo, que aún está, creo, entre los hualles del sitio de la forestal, dueña de una parte de las tierras desde 1989. Lo demás, forma parte del cotidiano olvido de las nuevas gentes que llegaron a poblar los potreros de mi infancia.

Epílogo.

Aunque viene bien de cerca, pienso que a Paillihue le hace falta recordar a estos primeros protagonistas de su historia primigenia y que están ausentes en los nombres de sus calles, Alberto Kleinknecht y Daniel Kröll, así como el de los primeros propietarios de la Población Siglo Veinte. Ojalá que en algún nuevo trazado de calles se acuerden de ellos, aunque sea en algún callejoncito sin salida…

Finalmente, algo de crédito en la historia local se le debe a Daniel Kröll Wechselberger, así como a muchos otros protagonistas silenciosos. Es cierto que hacia el final de sus días se dedicó al negocio de prestamista, pero ¿quiénes somos nosotros para criticar con ojos modernos las costumbres de antaño? La especulación era lo habitual entre los que podían retirarse con algo de fortuna, en el caso de Daniel Kröll, habiendo dejado a todos sus hijos “más o menos bien puestos”. Fortuna que se hizo “pelando el ajo” en Angol y Traiguén, arrancando del levantamiento indígena de 1881, luego regresando a “mover la challa” a Lumaco, Purén, Galvarino, Collipulli, donde cruzó el viaducto del Malleco a caballo; Victoria, Vilcún, Imperial… si hasta en las faldas del volcán Llaima anduvo aventurándose antes de establecerse en Los Ángeles, viviendo ahí mismo donde hoy está el Cuartel de Bomberos en O’Higgins con Ricardo Vicuña… pero esa es otra historia…

Existe una línea que une Paillihue con un pequeño valle europeo de Los Alpes, llamado Zillertal, en la región del Tirol Austriaco. Sí. Ese mismo valle que vio nacer una canción de Navidad que ustedes cantan todos los años, que lleva por título “Noche de Paz”, también vio nacer a los padres de Daniel Kröll, quienes tuvieron que huir de su patria en 1837 por defender su religión protestante, viviendo por 20 años en Silesia en el Reino de Prusia, para luego venirse a los confines del mundo en 1859 acá a Los Ángeles. Es un vínculo familiar y cultural olvidado por los que vamos y venimos, los que pasamos o nos quedamos.

Todos tenemos una historia familiar, que cuando la descubrimos, nos damos cuenta por qué nos sentimos tan vinculados con ciertos lugares y por lo mismo, invito a todos ustedes también a descubrirla. Evidentemente estas líneas pueden contener más de un error histórico que debe ser corregido y completado por futuros investigadores locales a quienes les interese el legado y el patrimonio de nuestro barrio. Lo importante es que estas mismas historias familiares nos vuelvan a vincular con los valores de los primeros habitantes de la antigua Población Siglo Veinte. Y aunque ya no esté viviendo en los campos de mi niñez, seguiré diciendo que soy de Los Ángeles. ¡Soy de Paillihue!

7 de julio de 2011

Antecedentes históricos de la ciudad de Stendal y su entorno.

La Alemania de la cual vinieron nuestros ancestros, no era igual a la que la historia hizo conocer. La formación del Imperio Prusiano ocurrió en 1871, 12 años después de la llegada a Chile de la familia Neumann procedente de Stendal. Anteriormente, desde las guerras napoleónicas y hasta la Guerra Franco - Prusiana, la unidad política era la Confederación Alemana (1815 - 1866) y antes de 1806 lo era el Sacro Imperio Romano Germánico, compuesto por cientos de principados.


Stendal actualmente es la ciudad capital del distrito del mismo nombre, perteneciente al estado federal de Sajonia-Anhalt en el centro Norte de Alemania. Se encuentra ubicada cerca de la ribera occidental del río Elba, a 120 kilómetros al Oeste de Berlín; a 150 kilómetros al Este de Hannover; a 50 kilómetros al Norte de Magdeburgo y a 200 kilómetros al Sureste de Hamburgo, siendo desde sus inicios un importante punto comercial y de intercambio de productos agrícolas.


Con sus cerca de 37 mil habitantes, Stendal es el centro económico, cultural y administrativo de la región llamada Altmark (Antiqua marchiaAlte Mark: Marca antigua), región que también es denominada la "Cuna de Brandenburgo" o la "Cuna de Prusia", por ser en esta zona donde se originaron las corrientes políticas e históricas que llevaron a la formación del Imperio Prusiano.
En el año 98 de nuestra era, el historiador romano Cayo Cornelio Tacito, en su obra "De las costumbres, sitios y pueblos de la Germania", describe que la región donde se encuentra actualmente la ciudad de Stendal, estaba poblada de grandes bosques entre los poblados de Lephana (actual Werben) y Maesvium (actual Magdeburgo), a orillas del "Albis fluvium" o Río Blanco (Elba). La zona se encontraba habitada por tribus de origen Lombardo, pertenecientes al grupo cultural de los Ingaevons quienes, según el autor romano, se decían descendientes de Ingwaz, hijo de Mannus, padre de todas las tribus germánicas, quien era a su vez hijo de Twisto, también llamado Ymir, personaje mitológico de la cosmogonía germana. 
Alrededor del año 300 los lombardos fueron desplazados o absorbidos por los Sajones, quienes estuvieron en constantes guerras con los reyes francos hasta el año 555, cuando se rebelaron contra sus opresores. Desde esa época, hubo períodos de lucha alternados con cortas alianzas con los dominadores francos, hasta su sometimiento definitivo por el rey merovingio Clotario II. Sin embargo, los sajones se mantuvieron como una nación pagana, a pesar de los esfuerzos de los misioneros cristianos que arribaron al continente, con la esperanza de convertir a aquellos que permanecían aferrados al paganismo. Esto significó que en el año 772 el rey Carlomagno iniciara las llamadas "Guerras Sajonas", con la finalidad de forzar la conversión de todas las tribus paganas al cristianismo, la que vino a concretarse específicamente para los sajones en el año 785, con la rendición del  rey Widukind. De esa forma esta tribu logró consolidarse hacia finales del siglo VIII ,como una unidad política al surgir el Ducado de Sajonia
Durante el siglo X, desde el Ducado de Sajonia, surgió la estirpe del rey Enrique I, "El Pajarero" (876 - 936), quien logró unir a todas las tribus germanas en un solo reino y por ende se le considera el primer rey alemán y fundador del Sacro Imperio Romano Germánico, seguido de su hijo Otón I y su descendencia, Otón II y Otón III. Esta estirpe duró hasta el año 1024, con el emperador Enrique II (San Enrique), período en que se desarrolla la fundación de Stendal hacia el año 1022, en terrenos pertenecientes a la Iglesia de San Miguel (Michaeliskirche) de la diócesis de Hildesheim, recibiendo este poblado el nombre original de Steinedal ,que en el dialecto de local de esa época significa "Valle de las Piedras". 
En el año 1151, Stendal recibió el título de ciudad por orden de Enrique IIl, "El León", duque de Sajonia y en el año 1160 se establece el  mercado público por orden de Alberto I, "El Oso", Marqués de Brandenburgo, bajo el reinado del emperador Federico I de Hohenstaufen (Federico Barbarroja). Entre 1258 y 1309 la ciudad de Stendal fue sede de gobierno de la antigua dinastía de los Ascanios (Askanier), originarios del castillo de Aschersleben y una de las familias más importantes e influyentes de la Sajonia medieval.


Por haberse transformado en una ciudad comercial a orillas del río Elba, a mediados del siglo XIII los comerciantes y productores agrícolas decidieron formar el "Gremio de Navegantes de Stendal", para poder exportar sus productos manufacturados a otros países en sus propios barcos. Este gremio se uniría más tarde a la "Liga Hanseática" entre los años 1358 y 1518 formando parte durante este período de una de las potencias comerciales más grandes de su tiempoEn esta época fueron construidos los muros y los típicos edificios de ladrillo que caracterizan a la ciudad, como la Catedral, las iglesias, el Ayuntamiento y también los pórticos o entradas llamados Tangermünde y Uengligen.
En 1539 se estableció en Stendal  la Reforma Protestante, siendo inaugurada la doctrina luterana 22 años después de la publicación de las 95 tesis de Martín Lutero en la iglesia del Palacio de Wittenberg, en el mismo ducado de Sajonia. Un siglo más tarde la ciudad se vio afectada por la llamada "Gran Peste de Viena", que se extendió por Europa entre 1679 y 1683 causando más de 76.000 muertes, 1.200 de las cuales ocurrieron en Stendal y de ellas, 537 fueron niños.


En 1701 Stendal fue incluida junto con todo el Altmark y el marquesado de Brandenburgo, en los territorios constitutivos del Reino de Prusia. Durante las guerras napoleónicas esta región pasó a formar parte del Reino de Westfalia y restaurada a Prusia en 1815 tras la derrota de Napoleón. Bajo esta nueva administración la zona del Altmark se subdivide en los distritos de Salzwedel, Gardelegen, Osterburg y Stendal, todos dentro de la región de Magdeburgo.


En 1717 nació en esta ciudad Johann Joachim Winckelmann, considerado el fundador de la Historia del Arte a la vez que uno de los fundadores de la arqueología moderna. Hijo de un zapatero, se convirtió en experto mundial en arquitectura de la antigüedad y principal teórico del movimiento neoclásico. 
El famoso escritor francés Henri-Marie Beyle (1783 - 1842) autor de "Rojo y Negro", tomó el pseudónimo de "Stendahl" como homenaje a la figura de Winckelmann por quien sentía profunda admiración. Beyle había estado destinado a esa ciudad siendo parte del ejército de Napoleón Bonaparte.
La  Revolución de 1848,  conocida como "La Primavera de los Pueblos", tuvo un gran impacto en toda Alemania ya que en Marzo de ese año, al igual que en casi toda Europa, se produjeron levantamientos y manifestaciones populares en los 39 estados de la Confederación Germánica, con el objetivo de acabar con el régimen de la nobleza, establecer un parlamento y la libertad de prensa y de opinión.  Los alzamientos populares tuvieron varias causas simultáneas, pero una de las principales fue una plaga agrícola que afectó la producción de papas de casi toda Europa en los años 1845 y 1846 y que además del desempleo generalizado, produjo hambrunas y conflictos sangrientos que finalmente desencadenaron una grave crisis de comercio que llevó además al cierre de muchas fábricas manufactureras, que eran base de la economía de muchos países europeos. La población rural en el centro y en el sur de Alemania se rebeló contra los nobles y funcionarios del gobierno ya que aún después de la Liberación Campesina todavía tenían que hacer trabajos asfixiantes y pagar impuestos exorbitantes. Tan pronto las exigencias de los campesinos se satisficieron, éstos desistieron con rapidez de más levantamientos revolucionarios.
La economía de Stendal se basaba en la comercialización de sus productos agropecuarios y de manufactura de fibras de lino, cuyo auge se extendió desde los tiempos de la Liga Hanseática, en donde los países alemanes eran los líderes mundiales en producción de esta tela durante los siglos XII y XIII. Este liderazgo fue declinando paulatinamente con la introducción de las lanas de oveja y posteriormente con el cultivo de algodón. 


Siendo el cultivo de lino una parte importante de la superficie cultivada de los campos de Sajonia, había una cantidad importante de campesinos que además hallaban ocupación en la elaboración de la materia prima, el hilado y el tejido de las fibras, pasando a ser una ocupación alternativa a la agricultura que posteriormente significó la aparición de gremios especializados que colocaron a la agricultura en un segundo plano. 
Posteriormente con la industrialización de la manufactura y su desarrollo en las grandes ciudades, hubo una disminución drástica en la oferta de trabajo en las hilanderías tradicionales de los pueblos más pequeños, causando gran cesantía y pobreza en los obreros y pequeños industriales de la región.
Por causa de este período de carestía y las consecuencias de la reciente revolución de 1848, muchas familias de agricultores y pequeños industriales y artesanos vieron sus fuentes de ingreso seriamente afectadas, por lo que al igual que otras miles de personas en el resto de Europa, varias familias de Stendal tomaron la decisión de emigrar hacia America, en busca de las mejores oportunidades que se ofrecían desde el nuevo continente.
La vida y el progreso continuaron su curso en ausencia de nuestros ancestros siendo un hito importante la construcción de las vías hacia Hamburgo y Bremen en 1873, Stendal pasó a ser una importante estación de trasbordo de pasajeros que se dirigían a uno u otro puerto procedentes de Berlín. Ya en 1849 se había inaugurado la línea de ferrocarril que une las ciudades de Magdeburg y Wittenberge pasando por Stendal, lo que significó que el comercio fluvial de esta zona del Elba se viera seriamente afectado ya que el ferrocarril hacía que el traslado de productos y pasajeros desde y hacia los puertos del Mar del Norte, fuera más rápido que en los tradicionales barcos ribereños.
Hacia 1872 se funda la "Compañía de Rescate Voluntario" que pasaría a ser el Cuerpo Voluntario de Bomberos de Stendal, con 400 hombres.

El Museo de Altmark se funda en 1888 en lo que fuera anteriormente la Abadía de Santa Katharina, fundada en 1456 y que anteriormente había sido el Hospital del Espíritu Santo, fundado en 1255. En ese lugar funciona actualmente el Museo de Historia y Arqueología de la ciudad y sus alrededores.
En 1889, se funda la Fábrica de Muebles de Hierro "ARNOLD", perteneciente a Louis y Carl Arnold, quienes desarrollaron los muebles de tubos doblados, precursores de los actuales pupitres escolares.
En 1896 se forma el primer Jardín Infantil privado de Stendal en la calle Breiten, dirigido por la Sra. Anna Panten.


En 1906 en honor al Dr. Friedrich Haacke se erige la Fuente de la plaza Sperlinsberg, al Sur de la calle Breiten. El Dr. Haacke dedicó su vida a luchar contra la epidemia de cólera que afectó a Stendal durante el siglo XIX.
Ese mismo año, es puesta en marcha la Central Eléctrica, a la vez que la localidad de Röxe, al Sur de Stendal, es incorporada al radio urbano de la ciudad. Recién en 1912 se abrió el túnel peatonal bajo la línea férrea, para unir ambas localidades.


Durante la Primera Guerra Mundial Stendal albergaba al Regimiento Húsares Nº 10 de Magdeburgo creado en 1905, en sus cuarteles de la calle Scharnhorst. También en la ciudad estuvo ubicado un campo de prisioneros de guerra, específicamente para soldados de línea aliados capturados por el ejército alemán. En este recinto se ofrecía a los prisioneros distribución de libros, oficios religiosos, representaciones teatrales, orquestas, teniendo incluso un periódico de circulación interna.
Durante el régimen del III Reich Stendal fue incluida en la XI zona militar y en 1937 constituyó la sede de la XIII División de Infantería Motorizada (Aufklärungs-Abteilung XIII) del ejército alemán que pasaría a la historia como la XIII División Panzer. En 1938 se forma en esta misma ciudad el Regimiento de Cazadores Paracaidístas "Regimiento Hermann Göring" que constituiría la escuela de paracaidísmo de la Fuerza Aérea (Luftwaffe) y que posteriormente sería llamada "División Brandenburg" como Batallón de Servicios Especiales. Junto con esto en 1943 la Luftwaffe había destinado a Stendal el escuadrón caza Nº 310 "Wilde Sau" de combate aéreo nocturno con aviones Messerschitt Bf 109.
La existencia de estas tres unidades militares significó que la ciudad fuera víctima constante del bombardeo aliado durante la Segunda Guerra Mundial y en 1945 más de 300 civiles perdieron la vida al ser atacada la estación de ferrocarriles. La catedral de Stendal, construida durante el siglo XII, recibió también muchos impactos y como consecuencia de ello el claustro fue completamente destruido por el bombardeo. Afortunadamente los antiguos vitrales medievales habían sido retirados previamente y mantenidos fuera de la acción de las bombas aliadas, por lo que pudieron salvarse para la posteridad. 
En Abril de ese año el alcalde de Stendal, el Dr. Karl Wernecke, entregó pacíficamente la ciudad a las fuerzas norteamericanas, evitando la muerte de población civil y la destrucción de la ciudad. En Mayo el general Maximilian von Edelsheim firmó la capitulación de sus tropas en el mismo ayuntamiento y en Junio la ciudad estuvo a cargo de las tropas inglesas. En Julio fue ocupada por las los soviéticos quienes tomaron prisionero al ex-alcalde Wernecke y lo internaron en el campo de concentración de Sachsenhausen, donde moriría en Diciembre del mismo año. De esa forma, Stendal pasó de ser una ciudad con más de 65 mil habitantes a tener menos de 34 mil sobrevivientes.
Como parte de la República Democrática de Alemania en 1949, Stendal pasó a constituir un importante núcleo industrial en la región Norte, ya que poseía un importante taller de construcción ferrocarriles, una fábrica de leche, la fábrica de muebles metálicos expropiada a la familia Arnold y una fábrica de calefactores (STIMA), además de ser la sede del Instituto de Exploración Geológica, encargado de las prospecciones mineras del gobierno. 
En 1952 formó la ciudad formó parte del Distrito de Magdeburgo (Bezirk Magdeburg) como parte de las 14 divisiones territoriales de la Alemania comunista. Stendal fue también la sede del Instituto Veterinario del Distrito que se convertiría en la Oficina Estatal de Investigación Veterinaria y Alimentaria. Además, para 1983 se había empezado a construir una planta de energía nuclear al Norte de la ciudad, pero nunca entró en funcionamiento y luego de la Reunificación de Alemania en 1990, esta planta fue cerrada.
Ese mismo año Stendal volvió a formar parte del estado de Sajonia-Anhalt y tras el cierre de las grandes empresas estatales, se ha venido desarrollando una estructura económica de pequeñas y medianas empresas financiadas por el Centro de Innovación de la Comunidad Económica Europea y la Universidad de Magdeburgo, quienes aportan los conocimientos tecnológicos para el desarrollo empresarial y la investigación. Esto ha permitido que al igual que el resto de los distritos pertenecientes al estado de Sajonia-Anhalt, se registre el mayor índice de inversiones extranjeras centrando su crecimiento económico en la industria química, plantas azucareras y fábricas de acero. En contraste, el distrito presenta uno de los niveles de riqueza más bajos de Alemania, a pesar de las constantes subvenciones del gobierno federal y de la Unión Europea.


Actualmente el municipio de Stendal trabaja contínuamente en la recuperación de su arquitectura histórica gracias a las distintas instituciones que funcionan allí, volviendo a ser el centro administrativo, económico y cultural de la región de Altmark. Como premio por cultivar la tradición en los momentos difíciles de su historia, la ciudad ha podido encontrar la forma de restaurar sus monumentos históricos que actualmente son su carta de presentación, ya que el gobierno municipal ha prestado especial atención sobre todo a las fachadas de los edificios públicos y de casas particulares datados en los siglos XVII y XVIII.